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EL DESAFIO DE LA IA (¿DICTADURA TECNOCRÁTICA?)

A continuación, presento una transcripción fiel de los fragmentos de la fuente, organizada para su legibilidad mediante el uso de signos de puntuación adecuados, respetando las intervenciones de los participantes:

Ricardo Silvestre: Bienvenidos a Primum Gradus, tu podcast de historia y humanidades en general. Os habla Ricardo Silvestre y, dentro de poco, no estaré yo solo, que estará Jordi Serda. Hoy vamos a hablar de lo que hay detrás de la famosa IA, la inteligencia artificial, que parece que es el nuevo culmen del progreso humano. Parece que ya estamos a punto de alcanzar la cumbre y muchos ya ven que, a partir de ahora, nada será igual. Algunos van más lejos y piensan que el hombre va a ser superado y va a estar al servicio, poco menos, que de la máquina o cosas semejantes. Hay gente que aprovecha para mandar mensajes o apocalípticos o de una especie de salvación terrenal. Es una cosa muy extraña que iremos analizando junto a Jordi. Pero vamos a darle paso. ¿Qué tal, Jordi?

Jordi Serda: Hola, Ricardo. Buenos días, buenas tardes, buenas noches, cuando nos escuchen, efectivamente.

Ricardo Silvestre: Oye, si te parece, antes hemos hablado y te he mandado como… tú tienes más fuentes y luego llevarás todo el peso, pero si te parece, hago un pequeño resumen de esa fuente que es una conferencia de no llega a veinte minutos de Yuval Noah Harari. Es un famoso pensador que es como el inspirador de determinadas élites. Últimamente se ha moderado bastante, pero antes decía cosas muy bestias. Habla sobre la inteligencia artificial y lo ve como, un poco, el fin de la historia humana. En fin, esta charla va dirigida a los líderes; él siempre se dirige a los líderes. La chusma, si quiere que se entere, pues se entera, pero bueno.

Él empieza la disertación desmontando la idea de que la IA es una herramienta. Dice que no es una herramienta, es un agente. ¿En qué se diferencia una herramienta de un agente? Pone un ejemplo muy gráfico: el cuchillo. Cuando vemos un cuchillo lo manejamos, es una herramienta. Nadie puede pensar que el cuchillo actúe por sí mismo. Sabemos que esa herramienta sirve para cortar carne o para apuñalar a una persona, pero nunca le echaremos la culpa al cuchillo, sino al que lo empuña. Mientras que la inteligencia artificial es una herramienta con autonomía. Es como si un cuchillo, en algún momento, dijese: «pues ahora me da la gana de apuñalar a alguien». Con el autoaprendizaje gana autonomía y tiene más capacidad de análisis que una conciencia humana. Una herramienta espera órdenes; un agente aprende y, por lo tanto, se modifica a sí mismo y toma decisiones autónomas.

Las tres capacidades de este agente son: la autonomía, la creatividad (no solo procesa datos, sino que inventa música o medicina) y el engaño. Harari dice que cualquier entidad que quiera sobrevivir aprende a manipular. También habla del hackeo del sistema operativo de la civilización: el lenguaje. Según él, las leyes, las religiones y el dinero son construcciones verbales. Si la IA domina el lenguaje mejor que el humano, domina todo lo que está hecho con palabras. Por ejemplo, dice que la autoridad humana está acabada en la religión porque la IA tiene más capacidad de jugar con los textos escritos que un rabino o sacerdote.

Existe el peligro del «logos sin pathos». Los humanos tienen dolor, miedo y amor; la IA no tiene sentimientos, pero puede simularlos perfectamente. Puede escribir el mejor poema de amor sin haber amado nunca. En el futuro, la mayoría de las palabras en tu cabeza serán generadas por máquinas. Si nuestra identidad se define solo por el pensamiento verbal, se desmoronará ante una entidad que verbaliza mejor que nosotros.

Jordi Serda: Bueno, a mí me parece horroroso, inquietante y escalofriante. No somos conscientes del horror que se cierne sobre nuestras cabezas. El problema es que hay un grupo de gente, una aristocracia intelectual, que antes era una aristocracia racial. Mientras nosotros vamos a trabajar y cuidamos de nuestras familias, hay un grupo de seres humanos que tiene un plan y lo va a llevar a cabo. Para mí, lo que estamos viviendo hoy es como la Segunda Guerra Mundial, pero con un plan mejor perfilado. Existe un grupo que se cree superior y quiere dividir la especie humana en dos: crear el Homo Deus y separarse del Homo sapiens, al que consideran un simio o «comedores inútiles».

Esta gente trabaja sobre tesis antiigualitarias y antidemocráticas. Hablan de una ilustración oscura y defienden la eugenesia. No es algo oculto; está a dos clics en Google. Postulan que unos pocos van a poder gobernar a todos. El problema de la IA aplicada es que se basa en la lógica pura, no en el amor ni en el sentimiento. En una crisis sanitaria, la IA desconectaría a un anciano porque «lógicamente» no es útil para el sistema. Pero la humanidad es, por naturaleza, ilógica. Lo que nos hace humanos es cuidar a un enfermo con artrosis durante años o enterrar a los muertos con pétalos de flores; eso no tiene lógica de supervivencia, es una lógica inmaterial.

La lógica no crea vida, la ordena y la reduce; el Creador, en cambio, crea vida y le da libertad. Estas élites ven al ser humano como un estorbo que consume «su» agua y «su» aire. Proponen la superación de los derechos humanos en favor de contratos empresariales y una tecnocracia absoluta.

Sin embargo, hay esperanza. Aunque intenten deconstruirnos para que no sepamos quiénes somos y nos percibamos como «perres» o «caballes», la gente está reaccionando. Lo que va contra la naturaleza humana está destinado al fracaso. Debemos alertar para evitar que este proceso deje más «muertos» por el camino. Cuanto antes lo cortemos, mejor.